¿Quién no ha leído alguna vez a sus hijos El flautista de Hamelín? Aquel músico que, mediante una melodía irresistible, consiguió llevarse primero a las ratas y después a los niños del pueblo.
Quizá por eso el cuento fue uno de los libros predilectos de quienes más tarde serían llamados perroflautas: un género humano particular, reconocible no tanto por sus perros o sus flautas como por su capacidad para convertir cualquier problema material en una representación moral revolucionaria™


















