Habrá un día en que muchas mujeres de Occidente se detendrán en seco. No por moral, ni por religión, ni por presión externa a golpe de tiktok, sino por algo más sencillo agotamiento existencial, la falta de tikun.
Es un grito interno, repetido, constante, casi animal, de mujeres que sienten que algo esencial se les ha robado… pero no saben qué ni quién...
Ese día se darán cuenta de lo que realmente vale la pena en la vida.
Por mucho que les dijeron que la libertad era huir del hogar. Que el poder era competir como hombres cansados. Que el deseo era consumo. Que la maternidad era una opción más… prescindible, aplazable, negociable, pero la tumba ineludible.
Nunca en la historia, gritaron tanto: En redes. En la calle. En la cama. En terapia...
Gritan sin dirección, porque nadie les enseñó hacia dónde mirar y mirar.
Mis palabras son duras, cierto pero:
No es odio: es desorientación.
No es fuerza: es energía sin estructura.
No es despertar todavía: es insomnio del alma.
La consciencia del valor como persona, es una jarra de agua arrojada a las mujeres que duermen, porque :
Valor como ser que merece continuar.
Valor como cuerpo y alma que dicen:
“Hay algo en mí que no quiero que muera conmigo.”
Hablando claro, es lo que significa tener hijos. No como proyecto emocional, no como capricho tardío mal logrado, tampoco como complemento identitario, sino como acto espiritual: crecer y multiplicarse.
Paradójicamente, el instinto más básico y más humano que existe es el más olvidado en nuestro tiempo:
Por todos los lados.
Por todos los orificios.
A todas horas.
Sin freno, sin límite, sin dirección.
Sexo omnipresente.
Reproducción ausente.
Un mundo saturado de cuerpos… Pero vacío de niños.
Lo llaman libertad, cuando es esterilidad maquillada de placer.
Porque llega un punto que el cuerpo ya no responde, el deseo es algo repetitivo y no conmueve como antes, la noche se alarga y no hay candidatos en la pista de baile, yo "valgo mucho" tanto como para no dejar nada después del yo en la tumba, ego sin limite, vacío total. El agujero negro del universo, que un día debió ser hejal, ahora es solo surco sin semilla ni sentido porque no Yad que abra la torah.
Lamentablemente para las tumbas con piernas, habra un dia que la tierra será labrada sin permiso, sin autorización, ni argumento, solo fuerza bruta penetrando el surco. Porque el mundo de la ilusión de babel se acaba y a toda mujer le llega el muro (35) y luego el precipicio (45).
Ese día llegará.
No como castigo.
Como despertar a la realidad,
no dejastes nada

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