23/6/26

Europa sin Jerusalén




Europa sin Jerusalén

Ya que quizás la ecuación sea interna. Continuación "El nacimiento del Ario™"


Quizás habla de esos disidentes, de esos jóvenes inquietos que buscan respuestas durante sus propias crisis vitales que nos presenta saturno en la adolescencia con su oposición, sumado su retorno entre los 28-35 años, fechas claves para definir. ¿Quién soy? ¿Qué quiero? ¿Qué deseo? Eso es lo que tradicionalmente llamamos adolescencia o madurez.

El problema es que hoy muchos nunca la superan.


Hoy por hoy existen adolescentes con arrugas. Personas que poseen propiedades, cobran pensiones y disfrutan de vidas cómodas, pero que siguen comportándose como niñatos envejecidos. No son necesariamente los ancianos sabios del imaginario histórico y familiar.

Porque llegar a viejo ya no es prueba de sabiduría. Para el Estado basta con haber cotizado durante cierto número de años. Sin embargo, antaño alcanzar la vejez era algo extraordinario. Había supervivencia, experiencia acumulada y una larga sucesión de pruebas superadas.

Hoy es posible alcanzar edades avanzadas sostenido por una montaña de tratamientos, subsidios, medicamentos y deuda futura. La edad sigue aumentando, pero la sabiduría no siempre la acompaña.

No siempre encontramos más ancianos.

A veces simplemente encontramos adolescencias más largas.

Y todo ello a costa del mañana del prójimo, que mediante la vía fiscal se inmola a este para sostener a un Baal moderno que promete pensiones presentes a cambio de fertilidades futuras. Además de algo más que quizás no hayas percibido todavía: los derechos de pernada sobre tu futura esposa.

Tema durísimo que merece un capítulo propio.

Porque quizás la ecuación real sea interna.

Quizás tenga menos que ver con los regímenes lejanos que fascinan a jóvenes inquietos y más con una civilización incapaz de ofrecer un propósito convincente a sus propios hijos. - ¿Shalom; aqui hay algun Tikun?

Porque hoy por hoy vivimos en una civilización que vende el mañana para comprar el hoy, mientras que juzga implacablemente a quienes no logran cumplir su Tikún presente después de haberles robado el propio concepto de Tikún.

Todo ello realizado en nombre de la teología mesiánica donde el progreso,  la justicia social y de la solidaridad internacional es el evangelio aplicado

Porque hay una solidaridad de la que apenas se habla. La solidaridad entre generaciones, la saturnina!

Me resulta curioso observar cómo muchos marxistas son incapaces de formular ese conflicto concreto. Cambian los nombres, cambian las categorías y cambian los actores, pero rara vez observan la cuestión desde esa perspectiva. Boomer pequeño burgués, invasores como ejército de reserva del capital, proletarios europeos ...

Concepto comprendidos hace tiempo por mi persona pero encuentro bastante más útil volver a leer la vieja Torá.

Porque allí encontramos una lucha de clases muy distinta de la que suele enseñarse hoy. Un libro que comienza con esclavos y faraones. Un libro que habla de deuda, herencia, tierra, límites, familia y liberación. Siendo un relato ambiguo pero muy cercano ...

Tan cercano que obliga al lector a preguntarse si lo narrado pertenece al pasado, al presente o al futuro, ya que:

Las pensiones son el síntoma.

La deuda es el síntoma.

La baja natalidad es el síntoma.


La enfermedad es el olvido del propósito Tikun. Porque Europa ha olvidado para qué existe.

Porque según parece ese Israel nunca perteneció realmente a Europa ... Pero; entonces...



¿Qué es Europa sin Jerusalén?


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