Si bien muchos se indignan, reclaman soluciones, expresan su desagrado y lanzan injurias contra presidentes, políticos, partidos, reyezuelos, los putos moros o los judíos que conspiran detrás de todo; otros hablan del Gran Marruecos, de geopolítica y de agendas oscuras destinadas a reformar el tablero del Risk mundial. Todo ello mientras nadie parece dispuesto a defender el viejo orden mundial, aunque la gran amenaza anunciada sea siempre el Nuevo Orden Mundial.
Topicazos surgidos por una "sola" visita masiva e inesperada a una ciudad africana, olvidada por muchos y defendida por pocos... Cuántas cosas puede revelar el asalto a una simple frontera. Veámoslo:
Primer punto: ¿alguien sabe qué es Ceuta y qué razón tiene? ¿Cuál es el propósito o tikún de esta ciudad? Piénsalo, lector, durante unos segundos...
Básicamente, Ceuta funciona hoy como un enclave estratégico, militar y comercial y mantiene su presencia frente al Magreb, como la ciudad de Melilla. Naturalmente la acumulación de capital produjo el desarrollo natural de estas urbes, que crecieron a diferencia de otras ciudades bajo el dominio de la Luna, quizá incapaces de expandirse al mismo ritmo, quizás por el peso del turbante. Pero hoy por hoy, este reino de arena que rodea ambos enclaves también recibe abundantes inyecciones de capital de quienes tratan de comprar la colaboración de un Gobierno que no duda en cuestionar las fronteras del Risk enseñado en los colegios públicos españoles.
Justamente allí, es donde se enseña que una mujer puede tener pene y que cualquiera puede ser español, europeo o aldeano del universo... Porque todo comienza con el relato que se decide contar y con la pregunta verdaderamente importante: quién lo cuenta y a quién beneficia.
En este caso, lo sucedido es que entre 50.000 y 60.000 persones penetraron una frontera española que llevaba décadas lubricándose con deseos oscuros de BDSM. Al descubrir el tamaño del miembro demográfico que se le viene encima, Europa occidental sintió demasiado tarde que jugar a la sumisión también desgarra: bastaron unas horas para reventar el esfínter fronterizo de Ceuta y descargar sobre mi generación la orgía multicultural que la anterior contrató, aplaudió y nos dejó en herencia. Luego pretenden que sonriamos, demos las gracias y llamemos «diversidad» al semen político que nos escurre por la jeta.
Dejando atrás la metáfora sexual provocada por el calor de agosto, antes de lamentarnos porque «los moros han tomado Ceuta» convendría responder otra pregunta:
¿Qué es exactamente España y quién compone hoy el pueblo español?
Aquí, la respuesta varía en función del dios que habita en cada peninsular...
Con la cuestión etnorracial la cosa se pone cachonda, no por una supuesta pureza aria ni por defender una endogamia extrema, sino porque pone en tela de juicio las identidades nación-Estado tan firmemente afirmadas, cuando estas son sencillamente egregores de cada una de las setenta naciones. Basta un test genético en MyHeritage o 23andMe y ¡boom!: la identidad etnoestatal, presentada como una esencia eterna, queda expuesta como una selección interesada de antepasados.
Pero que toda nación sea el resultado de migraciones y mezclas anteriores no significa que cualquiera llegado ayer herede automáticamente el mismo vínculo que quienes llevan siglos engendrando, construyendo y enterrando allí a sus muertos. Una nación no es pureza genética, pero tampoco es un pasaporte recién salido de la impresora del faraón de turno y avalada por el Sacerdote mediático: es sangre mezclada con proposito por un tiempo hasta convertirse en identidad.
¿Qué carallo tiene que ver todo esto con "una horda de muertos de hambre" arrojada sobre una ciudad española olvidada en África?
Por eso encuentro cómico que muchos se indignen™ porque "los moros han tomado Ceuta". Eh, juapo: date un paseo por la capital, Algeciras, Barcelona, Rotterdam, Londres... La irrupción en Ceuta no inicia ninguna transformación demográfica: únicamente permite contemplar en unas horas aquello que dentro de Europa Occidental sucede lentamente, barrio a barrio, padrón a padrón y generación tras generación.
El propio Instituto Nacional Estadísticas proyecta que, si continúan las tendencias actuales, la población nacida en España pasará de representar cerca del 80 % actual a menos del 60 % dentro de cincuenta años. No es teoría conspiración racial redactada en una taberna de las SS: es una proyección demográfica publicada por el Estado.
Luego muchos se preocupan por una ciudad que vive del erario público cuando en realidad nadie quiere vivir rodeado de «moros y negros», pero son incapaces de ver el problema real que amenaza la civilización Occidental. Solamente reaccionan cuando contemplan un asalto a una empalizada de cartón, vigilada por Teletubbies y bautizada como "frontera estratégica" por expertos anal-listos que avalan la gran labor de las fuerzas de seguridad y de los jueces, aunque unos no puedan cumplir su trabajo y otros interpreten la Constitución que dicen defender según sople el viento electoral. El mandamiento "no robarás" contiene un principio todavía más elemental: lo ajeno no se ocupa por la fuerza. Y lo que vale para el individuo también vale para el egregor.
Lo ocurrido en Ceuta no es el problema; solo revela lo que ocurre en España y en toda Europa occidental. En cambio en la europa oriental no sucede con la misma intensidad. Ojo.
Naturalmente, una irrupción semejante también reforma el tablero erectoral español. No hace falta imaginarse al Mossad repartiendo flotadores en Castillejos para comprender quién obtiene beneficio político. Una entrada masiva castiga al PSOE, deja al PP atrapado en su permanente tartamudeo centrista y empuja votos hacia Vox o hacia cualquier partido más xenófobo, nacionalista y radical.
Con lo de Ceuta fue un Ojo por ojo, diente por diente, pero con comisión añadida. ¿Recordáis aquella flotilla surgida de una Barcelona incapaz de reciclar sus basuras teológicas y empeñada en exportarlas a Gaza? El Gobierno español llegó a enviar un buque militar para acompañarla a costa del contribuyente, incluso aunque a la inmensa mayoría de los españoles Gaza les importe exactamente lo mismo que Ceuta: la nada, salvo durante los minutos reglamentarios de discurso de odio inclusivo.
Mi patria, España, está siendo atacada; pero no por Moha o Mogambo, que vienen a ocupar el lugar que mi propio pueblo se niega a conservar: su territorio, su memoria, su descendencia y la voluntad de defenderse. Ellos no provocan el vacío; simplemente encuentran disponible un orificio a penetrar...
No hallan delante una Europa firme, presente y consciente de sí misma, sino a un occidental degenerado al que ya no respeta nadie, porque ni siquiera él sabe explicar qué civilización representa. Teme ser llamado racista, fascista, nacionalista o hereje y terminar excomulgado de un colectivo global que le reserva asiento en su Última Cena, sin advertirle que no ha sido invitado como apóstol, sino como menú sacramental: el ARIO™ ofrece su cuerpo como pan, su sangre como vino y su descendencia como postre, convencido de que su propia inmolación es amor universal.
Así, es que el moro no ha derribado Occidente: lo ha encontrado atado, arrodillado y lubricado, mientras la sacristía progresista rocía el desgarro con agua bendita, bautiza la penetración como acogida y eleva la rendición a sacramento de diversidad.

https://theobjective.com/espana/2026-08-06/espana-despliegue-guardia-civil-rafah-gaza-egipto/ Pero mira que hay que ser vicioso ...
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