Hoy se presenta el Acusado. El Ángel de la Muerte hace acto de comparecencia frente a un príncipe de Sefarad, al cual se le imputan graves delitos penales que suman casi 40 años de prisión. Cuestiones que naturalmente deben ser tratadas por los tribunales competentes con las pruebas correspondientes.
Pero no es lo mismo una acusación particular de hombres entre hombres, que la que presenta Azrael ante el Creador. Los hombres juzgan actos pero el cielo juzga consecuencias. Ese es el verdadero juicio que importa; el resto son marionetas que bailan al son de los astros.
Por ello es importante entender cómo se juzga correctamente a los hombres con la Torah en la mano. Porque abe recordar que el hombre está obligado a mostrar compasión al prójimo, pero sin ser gilipollas.


