“Será tu descendencia como el polvo de la tierra e irrumpirás con fuerza hacia el occidente, y hacia el oriente, hacia el norte y hacia el sur...” (Génesis 28:14)
Cuando se piensa del judaísmo, se cree que es como una religión externa, pueblo ajeno a Europa y que la historia o la arqueología no puede probar el vínculo espiritual, que es demasiado obvio para ser ignorado. Naturalmente, esta información no se transmite en las escuelas porque al pueblo vencedor le interesaría contar al vencido como era su civilización antes de su victoria.


