Imaginar una educación conforme a la Torah, una que cuide el Cuerpo que es el hogar de nuestra Alma, nuestro Templo dignamente. Una que sepa transformar el poder del Hombre, ese instinto marcial que debe ser canalizado para lograr ese venus perfecto que seduce al Sol, siendo el planeta más caliente pese a mercurio encontrarse junto al Astro Rey.
Ese baile de fuerzas astrales es el que calentó mucho las almas de una Europa entre guerras, una europa que clamaba respuestas y justicia Social para los abusos que padece el pueblo. Los movimientos artísticos y estéticos reclamaban un lugar para lo bello, siendo hombres vestidos con camisas quienes se impusieron a las democracias que permitían "el mal vestir como elección" para aquello que desconocen la belleza del bien elegir.


