Posiblemente, una de las armas más poderosas de la historia no fue forjada en ninguna herrería humana, sino que está encerrada dentro de la Torá. Sorprenda o no, esa espada no es otra que la Verdad que porta esta excalibur liberada, porque esta espada no es humana es la de Hashem. Un arma que no se blande con las manos si no con el alma que porta nuestra palabra, la cual el verbo ha matado más que cualquier acero y matara por mucho tiempo diría... Porque este acero espiritual: distingue entre lo que merece ser ahogado y lo que merece vivir.


