¿Israel, qué te pasa?
Cuando llora Tel Aviv, llora por perder el aplauso del mundo. Llora porque Europa le cierra la alfombra roja, porque Netflix la censura, porque los desfiles de moda se marchan a París. Llora por miedo a dejar de ser la “Startup Nation” que imita a Holanda o Canadá, con cafés veganos en cada esquina y banderas del arcoíris ondeando junto a la del Maguén David. Llora porque teme que el mundo le retire el “like” y le devuelva el juicio.
Cuando llora Jerusalén, llora por otra cosa.


