Cuando uno piensa en el jamón, se percata de que es un animal generoso, casi “benéfico”, del cual se aprovecha todo: la grasa, la carne, los huesos, la piel…
No es sorpresa que su color rosita rojizo, sea el engaño perfecto al ojo humano, el cual naturalmente lo bendice como si fuese un Dios doméstico, aunque este suele ser el perro habitualmente...


