La presente propuesta no es un discurso emotivo sobre el retorno, sino un plan de ingeniería demográfica, económica y territorial para garantizar que el Estado de Israel absorba tres millones de nuevos judíos en cinco años sin colapsar (2025–2030), con retorno económico demográfico inmediato.
Esta Aliyá debe ser una operación nacional de construcción y repoblación de nuestro Hogar, luego se debe asegurar soberanía efectiva sobre determinadas zonas estratégicas, siendo el mayor impedimento los cuellos de botellas estructurales, véase en vivienda, agua y energía.


