La caída de Israel y sus bastardos espirituales
Con una perspectiva transhistórica, transnacional y transracial, donde las elecciones individuales determinan la etnogénesis de los pueblos, surge una verdad incómoda: Cristianismo e islam nacen del tronco de Israel, pero no de su fidelidad. Son prolongaciones fracturadas del pacto, herederos bastardos, cuyas forma imitan lo que ya no comprenden. Por eso, son los bastardos de Israel.
Dado que el alma de Israel es de un tipo que gusta habitar casi todos los pueblos de la tierra, es la libre elección de los corazones lo que perpetúa el rostro de Israel, el cual en ciertos hombres fue cambiando a lo largo de generaciones, llamándose esto raza, el resultado.
Dada la pérdida del rostro del prójimo, este fue buscado por todo el mundo. La búsqueda de los hijos perdidos del Patriarca Jacob por parte de los judíos mesiánicos en el ayer de la historia hoy llega a su fin porque es tiempo de elección: elegir Israel o disolverse en Egipto. No hay tercera vía.
En términos espirituales, muy pocos judíos portan el rostro auténtico de Adam Kadmon, y mucho menos la consciencia de este, ya que esta se separó hace mucho tiempo. Pero la herramienta de rectificación de almas, llamada Torah, cumple su finalidad claramente, ya que es capaz de cambiar el pasado proyectando un futuro e interpretando nosotros el presente. Es un libro que crea realidad. Muy pocos son capaces de hacerlo.
Porque para interpretar este libro, el nombre del lector debe estar escrito en el libro de la vida, literalmente y espiritualmente cada Yom Kippur. Además de estar escrito cuando fue llamado a la vida, nacimiento. Ya que este implica cierta afinidad de forma previa, que es meritoria al esfuerzo de tus antepasados en lograr invocar un Neshama del pacto, el que tome sus vestiduras Levíticas es otro tema.
Lamentablemente, la desconexión de Israel con la fuente divina ocasionó almas intermedias, almas corruptas que portan oscuras intenciones, luz y sombra en un cuerpo, un producto de una Kavana maldita. que lleva ruina allí donde se propaga. Por eso, como portadores de la plaga, estos Erev Rav infestan toda la tierra, siendo cada Goshen temporal del pueblo santo algo puntual hasta el siguiente exilio. Siempre es lo mismo, sea donde sea.
Cada Goshen temporal obliga a purificarse espiritualmente a Israel, volviéndose un pueblo de sangre más y más densa, siendo los tibios de corazón quienes primero caen por falta de voluntad, debilidad, etc. Poco importa su "libre elección": se van uniendo al océano de sangre goyim, forzando a Israel a exiliarse, reorganizarse y coordinarse para volver a casa, Erets Israel.
Es importante recalcar que este proceso espiritual-histórico es exclusivo del pueblo israelita, que decide ser Esav o judío. Siendo esta una guerra familiar, estando los goyim como "observadores del proceso" en términos prácticos. Luego, la clave es la falta de voluntad clara, que obligue a presentar en la batalla espiritual la Yejidá, una unidad de voluntad que crea una simbiosis espiritual entre la luz dadora y la oscuridad que se autoconsume.
Porque esa oscuridad tiene varios nombres: la Tumah, por ejemplo, es la más compleja y expansiva de lo que el cabalista medio puede comprender. Pero, llegado un punto, esta se refleja tan fuerte en el hombre que, como una mancha sobre su cuerpo, impide reflejar la luz divina, siendo un eclipse permanente que consume todo allí donde vaya, idéntico al agujero negro que devora estrellas del océano espacial.
Entonces, entendido el proceso, me obliga a ofrecer una solución no propia. Esta aparece en la propia Torah, concretamente: La pérdida de esa conexión, y sus graves implicaciones en el desarrollo del plan inicial del Kadosh Baruj Hu. Un mundo “sin trabajo”, un Edén permanente, era el objetivo original.
Pero para ello era necesario sincronizar el libre albedrío con el baile de los astros, quienes son responsables de todos los eventos de la tierra, a través de tu carta natal individualizada. Todo desorden actual es producto de esta desincronización: ese reptil astral.
Es más, lector si usted está leyendo esto probablemente su mérito espiritual es magnánimo, le felicito no por ego propio sí por unidad en Yejida. Bendita Sea.
Este mismo principio ya aparece en el modelo primigenio de los hijos de Adam. Caín trabajaba la tierra; Abel/Evel era pastor de ovejas. Y cuando ambos ofrecieron a Hashem, Caín trajo del fruto de la tierra, mientras que Abel ofreció de los primogénitos de su rebaño y de su grasa. Y Hashem miró con agrado a Abel y su ofrenda, pero no a Caín ni a la suya ... (Bereshit. Capítulo 4, versículos 2–5).
La compresión del nombre Israel, a través de los siglos como el cuerpo de la mujer pudo seducir a los ángeles del cielo y como ese "mono" llegó a tomar consciencia de que existen entidades que esclavizan el mundo. En esa elevación alcanzó luz en su propio cuerpo, luz que se pierde en la medida en que uno profana el verdadero templo: el propio cuerpo.
Es una guerra por la conquista del mundo. No son extraterrestres: es simplemente electricidad espiritual que te otorga cierta luz, y tú ejecutas un papel asignado por tu carta natal. Una Muerte al ego absoluto.
Todas estas equivocaciones, todas estas elecciones erradas o acertadas van acumulándose en el ADN/ARN, el cual comparte hebras con las letras del alfabeto hebreo, 22 pares de cromosomas como 22 letras. La vasija femenina es el molde que permite replicar la belleza de una carta natal bien calibrada, una vida de Eden. Pero para lograr replicar la belleza astral, implica conocer el nombre de aquello que desea ser invocado, la kavana y plegaria responde a esto, pero el mérito de tu balanza personal permite la invocación o no del evento deseado.
Es por eso que el "olvidar el hebreo" fue una medida extrema de protección para el pueblo de Israel dejase de causarse mal. Naturalmente, al olvidar la pronunciación, las palabras y demás, los astros y estrellas no pueden responder a la voluntad del hombre como en la antigüedad sí ocurría.
Invocar a Marte para matar, causar hambrunas vía Saturno lo que hoy llamaríamos “magia” o eventos meteorológicos inesperados, no era más que comprensión operativa del sistema espiritual y el poder de la palabra del Hombre.
Hoy lo reducimos a “mala suerte”, cuando en realidad existe una balanza de tikún que evalúa tus acciones pasadas frente a las presentes para justificar tu vida. La cual debe tener propósito, aunque este sea más paradójico o humilde de lo que el ego profesional contemporáneo llama “autodesarrollo” (casa–trabajo–familia) modelo.
Evidentemente ser capaz de ver los patrones, las razones ocultas para X eventos requiere de cierta habilidad porque al igual que Moshe, vio a izquierda y derecha antes de matar al egipcio y vio que nada bueno pudiera traer al mundo, luego lo mató y lo enterró en el desierto. No existe evento casual, simplemente no hay visión para ver las razones a futuro.
Ahora bien, todo es para bien, incluso lo más duro.
Naturalmente este tipo de alma con estas capacidades es muy escasa y dificil de encontrar, ya que las fuerzas del mal gustaría causarle daño para impedir que pueda transmitir su tikun luego retrasa del redencion de Israel ante el mundo.
Pero los malos no ganarán. No pueden.
Porque el propio sistema astral se autorregula para frenar los desequilibrios entre los hombres. Los momentos difíciles no son derrota: son ajuste previo a la victoria total.
Shalom Eden.

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