"Y [Hashem] lo sacó fuera y le dijo: ‘Mira ahora hacia los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar’. Y le dijo: ‘Así será tu descendencia’."
Abraham y las estrellas – Génesis 15:5
Durante muchos años viendo a judíos online, escuchando y leyendo textos de nuestros sabios, entendiendo la propia astrología y viviéndola, siempre me lleva a un mismo desencuentro. Quizás sea personal, astrológico, pero diría que es una especie de muro con sabor babilónico, que algunos tratan de fortificar con mentira o con una verdad a medias que considero daña profundamente el progreso humano.
La relación hombre-Hashem es clave para esto, porque es una transformación a nivel individual que tiene implicaciones en el pasado, el presente y el futuro, tanto colectivo como personal. Por eso, cuando veo "hermanos" que se comportan indebidamente en lo espiritual, me pregunto si realmente su origen es judío como dicen ser. Físicamente puede serlo, incluso con test genético, pero...
Cuando busco distintivos hebraicos en el prójimo, estos se reflejan en aspectos psicológicos profundos, como la humildad y la generosidad innata. Porque no basta con tener a Júpiter conjunto a la Luna (un excelente aspecto material) si la raíz desde la que uno actúa sigue siendo el nefesh, el ego reptiliano. Lo esencial es si se actúa desde la Yejidá, donde ya no hay voluntad propia, sino alineación absoluta con la Voluntad Única.
Entonces es cuando veo que el cuento de que Yehudá vende a su hermano Yosef por envidia de su "superioridad espiritual" (= carta natal poderosa), lo arroja al pozo como si pudiera evitar en el futuro arrodillarse ante aquellos destinados al trono por el propio Creador del universo, Adonai.
Lamentablemente esto se repite; cuando cierto rabinato decidió vender protección con amuletos (idolatría soft) y poner plegarias en un muro, que no ofrecerlas directamente al Creador e hebreo, poca rentabilidad ya que el judaísmo vincula hombre y Dios a nivel individual. Según estos debe existir un intermediario que canibalice al prójimo, haciéndole creer que su tzedaká solo es válida si va a manos concretas. Por solo ellos saben interpretar la Halajá, pero ¿ Acaso saben mirar al cielo?
Porque para eso se debe tener mérito acumulado, sumado es que casi siempre estamos a crédito con el Creador. ¿Luego?
Por un lado, se dice que "Israel no tiene mazal". Pero si uno lee la historia de la Torá, por ejemplo, Abraham no tuvo descendencia más allá de Isaac con Sara. ¿Mintieron los astros? No. Entonces, ¿por qué se niega la raíz astrológica del judaísmo? ¿Acaso teme el rabinato perder el monopolio de la profecía y de las artes de adivinación?
Sumado que el nombre define al ser. ¿Cuántas personas llevan nombres de profetas? Daniel, Yejezkel... Esos nombres son recordatorios de un linaje con visión. Y sin embargo, el adivino de bola de cristal, el astrólogo medio, la gitana que lee la mano por unos euros, todos ellos trabajan con saberes cabalistas que fueron excluidos del judaísmo rabínico, centrado en una halajá, que es incapacita el obedecer al padre fundador de su credo:
"Mira ahora hacia los cielos y cuenta las estrellas, si puedes contarlas.” (Génesis 15:5)
¿Pueden todos contar estrellas? No. ¿Entonces? Si bien la mayoría de astrólogos no tiene formación cabalística, ni forma parte del pacto que requiere condiciones para que se puedan contar las estrellas correctamente sin contaminarse. El mayor astrólogo de la historia ni siquiera sabemos su nombre, pero sabemos su historia, en la cual dice llamarse Moshe Rabenu.
Debemos entonces entender qué es el judaísmo, y por qué una parte domina la "imagen general" cuando hay más judíos descarriados que afiliados. Muchos de los que me leéis probablemente lo sois sin saberlo. Pero esa tendencia en la casa de Israel a vender al hermano (Yosef), esclavizarlo (Labán), o matarlo (Esav), sigue viva. Y debe ser corregida. Porque incluso los propios judíos no están preparados para manejar la alta astrología: el saber real del cielo, que no es un círculo, sino una serpiente ascendente. El primer símbolo de judaísmo, por cierto.
¿Acaso el rabino sabe dónde está la boca de esa serpiente? ¿Qué sabio lo dijo, o es secreto de secta? Muchas veces se excusa a Roma o a la cristiandad de las propias miserias, y viceversa. Pero no os confundais: no apoyo al antisemita que juega en segunda división. Yo exijo coherencia, tanto al hebreo como al goy.
Porque el israelita tiene derecho a saber qué prendas le corresponden por herencia de pacto. Su compromiso con Hashem tiene premio. Yosef fue el hermano rechazado, pero ese Yehudá de Ashkenaz aún excluye a otras ramas de la familia que conservan, en mayor o menor medida, el pacto y la lengua.
La estética es incoherente si has vivido entre cristianos: el cura vestía como el jasídico de hoy. El saber se monopoliza, la identidad se certifica a la carta. El rabino dice no saber de astrología, como no sabe de materialismo biológico... Naturalmente de esto no se habla en público, cosas de Jetro y Moshe. El resultado histórico ya lo conocemos: el israelita mediterráneo crucificado por el Imperio Romano, obligado a pagar impuestos para sostener el templo del César.
Esto este es un aviso comparativo. Porque la monstruosidad teológica de delegar la relación con el Creador en un grupo o individuo concreto es incompatible con la esencia del judaísmo: una religión individual, voluntaria, de grados. Pero la familia es la familia. Y la pregunta sigue en pie:
¿Quién es de la familia para ti?
Porque quienes adoran piedras, hombres santos, o venden estampitas con amuletos, no obedecen a Hashem. Él dijo:
"Mira el cielo y cuenta las estrellas, si puedes."
No fue una búsqueda de consuelo. Fue una prueba, una provocación divina, una invitación al despertar.

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