"Llevarse bien con Dios es tratar al prójimo como a ti mismo"
Porque Hashem también está en él o en ella, incluso cuando su exilio y su impureza nos rechacen. Hay caídas tan hondas y vasijas tan inmundas que solo cabe abandonarlas y destruirlas.
Por ello, el mensaje de la Torah también es para quienes no son judíos ni israelitas. Los Bene Noaj tienen su tikún propio: distinto, pero complementario. Forman parte de la transformación del alma colectiva llamada Adam, que, como nuestro padre original, vive en exilio.


